1 SAMUEL 2
“Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová” 1 Samuel 2:17
Samuel significa ‘nombre de Dios’, su madre cumplió el voto hecho a Jehová: si ella tenía un hijo, lo dedicaría a Dios todos los días de su vida, el nombre que llevaría este niño debería indicar esta consagración. Si Ana oraba por Samuel antes de que este naciera, incluso para que fuera concebido, podemos estar seguros que oró dando gracias a Dios cuando confirmó que estaba embarazada, durante su embarazo, durante su lactancia, y en fin toda su vida. Podemos imaginar las palabras que muy probablemente decía a Samuel: ‘Samuelito, tu eres un bebé que sirve a Dios (recordemos el voto de servicio de dedicarlo de por vida, no cuando fuera grande), Jehová te seguirá usando de manera maravillosa. Cuando seas más grandecito, vas a vivir en el tabernáculo del Señor en Silo, el sacerdote Elí te va a cuidar y te enseñará el trabajo para un buen servicio a nuestro Dios. Yo te visitaré y te haré tu ropita para que estrenes cada año, pero sobre todo, recuerda que estaré orando por ti cada día’.
Llegado el momento, Ana lleva al niño Samuel y prácticamente lo entrega en adopción al Sacerdote Elí, quien lo instruye en los quehaceres sacerdotales. Dice la escritura “Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres” 1 Samuel 2:26, El joven crecía físicamente, crecía espiritualmente y también socialmente.
El sacerdote Elí falló en educar a sus hijos biológicos, pero hizo un buen trabajo con su hijo adoptivo Samuel, continuó con la educación piadosa que Ana y Elcana le dieron al pequeño Samuel. Elí lo guía con sus palabras para que aprenda a escuchar la voz de Dios, pero sobre todo a obedecerla. Llegado el momento, Dios ve la buena actitud y disposición de Samuel, quien siendo adolescente (quizá entre 12 y 15 años), Dios lo elige para hablar con él directamente en un tiempo en que la palabra de Jehová escaseaba. ¡Que bella escena cuando Jehová habla a Samuel la tercera vez y en esta ocasión responde acertadamente de acuerdo a la instrucción de su padre: “Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel! ¡Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye” (V10) Aquí empieza un diálogo de Jehová con Samuel que se repetiría muchas veces a lo largo de su vida, iniciando su oficio de profeta desde temprana edad, con tal prestigio que todo el país, de norte a sur, reconocía que el jovencito Samuel era fiel profeta de Jehová.
Pensemos:
• Autores sobre la educación sugieren que los padres prácticamente van moldeando a sus hijos con sus palabras (reforzadas o refutadas con la conducta), al grado de ‘programarlos’ para comportarse de determinada forma o incluso a tomar decisiones como el tipo de carrera a estudiar o la pareja con quien se casarán.
• Si eres padre o madre, sigue estos buenos ejemplos, ora por tus hijos cada día y edifícalos con tus palabras.
• El momento de servir a Dios es ahora, no importe si eres niño, adolescente o adulto; aprende a escuchar y a obedecer la voz de Dios.
ATENTAMENTE
"TRANSFORMADOS PARA SERVIR"
JOSÍAS I. GONZALEZ.
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